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sábado, 17 de noviembre de 2012

7ma Parte: Ciega de Amor

José, yo no di… -No me digas José, tu ya sabes bien quién soy, sabes que mi nombre no es ese, no vuelvas a hacerlo –Antonio entonces cálmate, ¿no sería una buena opción volver a ese lugar donde te cuidaban bien, en dónde te entendían, donde te capacitaban antes de volver a asesinar a alguien y quedar prófugo y solo?  -¿Me estás tratando de loco? –Antonio, dime ¿Te parece bien lo que haces? La verdad querría escuchar –Si Ana si, está mal pero siempre voy a quedar con ese remordimiento… -Ves como te calmas cuando lo hablas con alguien, ¿ves? No cometas locuras Antonio, no repitas pasos…- Ana le hablaba con mucha calma, aunque por dentro estaba muy nerviosa, le quiso seguir hablando pero Antonio bajó la cabeza y quedó apreciando un bello cuchillo forrado en cuero, con sus iniciales impregnadas, brillante que aguardaba en su mano derecha –Antonio ¡Suelta ese cuchillo!    -No Ana, no puedo. No me hagas cambiar el destino, no puedo controlarlo, no puedo –Hazlo por mi…- Antonio volvió a apreciar su fino cuchillo y lo colocó en el bolsillo izquierdo de su pantalón –Bajemos Antonio vayamos al cuarto, cálmate, ya está –Está bien Ana- Ana lo miró con una cara de agradecimiento y se dirigió a la escalera para descender e ir al cuarto,  Antonio no hizo lo mismo, Ana lo esperaba abajo pero el  permanecía allí sin bajar. Volvió a subir y lo escuchó hablando con alguien,  sin que lo viera miró y lo encontró sentado en la esquina de ese oscuro  ático, hablando por teléfono. –Yo no quiero hacer esto, te lo pido. Pero no sé que hacer- se sentía la voz del receptor con el cual Antonio hablaba y el mismo le decía –Tienes que hacerlo, es una obligación Antonio ¿Me vas a defraudar por amor? Muy decepcionado quedaría, ese no sería mi hijo… -Padre no quiero  -¡Te he dicho que lo hagas! No querrás regresar por acá ¿O si? –Si la mato probablemente volveré –Estás en un lugar alejado, nadie escucha, nadie sabe el paradero de esa casa, nadie sabe como llegar, nadie sabe nada. Sabes el proceso, luego te marchas, ¿hiciste lo del teléfono? –Si padre…- Ana largó unas pequeñas lágrimas que se deslizaron por su cachete, el padre de Antonio estaba obligando a matarla, y él estaba accediendo, Ana bajó lo más rápido que pudo sin hacer el  más mínimo ruido y fue rumbo al cuarto. Se acostó y esperó a Antonio. Pasaron unos 10 minutos hasta que Antonio con su rostro pálido se sentó en la cama y repitió varias veces su nombre, Ana no contestaba así que Antonio se imaginó que estaba durmiendo. Agarró una almohada y lentamente la colocó sobre su cabeza, la iba a asfixiar. Presionó la almohada y espero a que quedara inconsciente, aunque ella estaba dormida, el tenia que hacer eso. Ana nerviosa, con toda la fuerza que pudo en el momento se dio vuelta y lo intento tirar de la cama, Antonio cayó y junto con él cayó ese cuchillo… -Antonio ¡¡¡Qué haces!!! Aléjate. –Perdóname Ana pero tengo que hacer esto.- Rápidamente se levantó y fijamente miro a Ana y se dirigió a ella, Ana quiso correrse pero él la agarró y con su mano la abofeteo tan fuerte que ella perdió la consciencia. Se la llevó al patio trasero.        
             Ana se despertó y acarició su mejilla, estaba sangrando. Se encontraba en una habitación con una ventana muy pequeña y dentro de la habitación lo único que había eran fotos de ciertas mujeres que ella había visto en el ático. Se levantó y miró para afuera, Antonio estaba llegando, con un bidón blanco, muy grande.

miércoles, 31 de octubre de 2012

6ta Parte: Ciega de Amor

        Bajaron del auto, recogieron sus cosas de la parte trasera y lentamente fueron caminando hasta esa vieja casa, con grandes ventanales, con un rosal marchitado a la derecha de un viejo portón que parecía ser la puerta para ingresar al lugar. El portón hizo un chillido de esos de las películas de terror, a Ana le dio un escalofrío. Al entrar se vio en el living de esa casa, vio grandes pinturas de una familia. Siguieron caminando y llegaron a la cocina del lugar, tenía una enorme cocina de piedra y una mesada muy linda con pequeñas manchas rojas… luego de pasar el living, la cocina, los dos baños, varios cuartos y la sala de estar llegaron a la habitación donde iban a dormir, era bastante grande, la cama de dos plazas tenía un gran manto color blanco y un acolchado de seda suave que Ana al sentarse sintió. -¿Te ha gustado? –Si José, la casa es muy bella, muchas pinturas. ¿Tu Familia es? –Eres una chica muy curiosa Ana, ¿lo sabes? Las pinturas son de la familia de mi madre –Lo soy José, perdona. –No hay de que pedir perdón Ana, quédate aquí o ve al balcón, yo iré a ver las condiciones del lugar –Está bien José
            Ya se hacía la noche y José no regresaba, estaba nerviosa ya que la casa era muy grande y ella no la conocía bien, agarró coraje y salió del cuarto, se dirigió a las escaleras y bajo al primer piso, ya que ella se encontraba en el segundo piso. Al bajar se encontró con ese living lleno de pinturas, estuvo viendo esas pinturas y en una se detuvo, esa pintura tenía una gran mancha negra en donde se encontraba una bella mujer, cabello claro y una bella y radiante sonrisa como la que ella presencio el día en que José fue a su casa y la sorprendió con una gran sonrisa , se acercó para poder apreciarlas y algo le llamó la atención, parecían ser manchas de sangre y al acercarse más notó que esa misma pintura tenía cortes, rajaduras. ¿Qué es esto? Dijo en voz muy baja, le volvieron los nervios, ¿qué era eso allí? Al mirar para atrás notó una sombra negra, que recorrió muy rápido el lugar, la sala estaba muy oscura, ya pasó a estar asustada, atinó a correr hacia las escaleras y subir lo más rápido posible, entró a su habitación  y se sentó en la bella seda. Sintió ruidos, que venían de la escalera que dirigía al ático. Tuvo un impulso muy grande de ir hacia allí y se retiró del cuarto y subió las escaleras, se encontró con muchas cajas abiertas, algo le llamo la atención otra vez, atrás de una caja se veían muchas fotos alrededor, fue hasta allí y corrió la caja, no solo se encontró con esas fotos, sino con un trapo blanco que al desplegarlo notó que era un vestido con muchas manchas de sangre y rajaduras, era muy parecido al vestido que esa bella mujer de cabello claro en la pintura tenía puesto, siguió viendo y se encontró con un cuchillo y muchas armas, todas manchadas de sangre, ya le volvían los escalofríos y el corazón le latía muy fuerte, al correr otra caja de encontró con un hueco, atinó a explorar con su mano ese hueco, sintió el algodón de la ropa, se esperaba lo peor, al seguir mirando vio que eso que estaba allí era más ropa de mujer, pero diferentes, diferentes talles estilos, todas las prendas marcadas con manchas de sangre, ya se iba a ir de ese lugar, tenía mucho miedo, sentía que ya no estaba con José, sino con Antonio Machado Vanfilgh  ese asesino de muchas mujeres. Intentó bajar pero una voz que venía subiendo la detuvo, era Antonio o “José” como él le había dicho –Muy curiosa como siempre ¿No? Ya creo que tienes una idea clara de quien soy en verdad, no trates de engañarme con que tú no sabes nada- Ana tenía miedo, como nunca había sentido –Déjame en paz Antonio, ¿Por qué has matado a tantas chicas? ¿Qué te han hecho? –¿Quieres que te diga la verdad? Mi madre engañó a mi padre con el hijo del alcalde de ese entonces, de ahí ya no creo en esas “Verdaderas Mujeres” sabes, ya no sé nada, yo no pensaba en hacerte daño pero ahora sabes mi verdadera historia, sabes que estoy acá, que me buscan y no puedo dejarte ir –Pero yo no diré nada Jose –Historias repetidas Ana, ¿Sabes cuántas veces me han dicho eso?

viernes, 26 de octubre de 2012

5ta Parte: Ciega de Amor


Manuel regresó con una carpeta negra que tenía muchas fechas en el dorso, se sentó y la miró fijamente esperando a que Ana dijera algo.
            -Ana María, el gusto es mío- le contestó mostrando una sonrisa nerviosa –Bueno, comencemos porque es media larga la historia pero voy a tratar de ser breve; En 1990 empezó todo, en Maldonado para ser más precisos, un 14 de Agosto llegó a la comisaria una mujer, derramaba muchas lágrimas. Con una expresión de miedo fijó la mirada en un policía, Lucas Ruth el hombre de la escultura para ser más preciso, apenas podía hablar pero hizo un esfuerzo y le dijo “La mató” Lucas no le pudo preguntar nada antes, había quedado poseído con la triste mirada de la mujer, al reaccionar le dijo –Señorita, ¿Qué ha pasado? ¿Quién ha matado a quien? Sea coherente, cálmese y tome asiento que le vamos a tomar todo lo que va a decir. Ahora cuénteme- -Antonio ha pasado, el futuro marido de mi hija, la mató, ¡la mató! –Y usted cuándo se enteró de esto, el cuerpo ¿En dónde está? Pediré que mis compañeros acudan al lugar a retirar el cuerpo –Todo esto pasó hace poco, no más de dos horas quizás oficial, Antonio desapareció, huyó del lugar y nadie lo vio, haga algo oficial, el cuerpo ya lo retiraron -¿Pero usted sabe que fue él? ¿Tiene pruebas? –Mire esto- La señora le entrega una carta escrita por su hija… “Madre, tengo miedo, estoy asustada, Antonio no sé que le pasa y me está gritando y amenazó con lastimarme si decía algo, espero que llegue la carta, estoy nerviosa, te quiero mucho madre nunca te olvides, realmente tengo miedo…” -Y de ahí Ana no se pudo llegar a leer más, estaba todo borroso, en la carta a la derecha habían manchas de sangre, era todo muy raro nadie entendía el por qué, hasta que una semana después a la madre de esta pobre mujer le llega una carta que decía “Acusaste a mi hijo, te dije que no te convenía llegar a este punto, pero lo hiciste… ahora cuídate Doña Martínez, cuando menos te lo esperes… pagarás” atrás de lo escrito tenía una firma “MarethV” era el padre del hombre que había asesinado a la chica –Pero… ¿por qué le dijo “te dije que no te convenía”? ah, nos enteramos mucho después que ellos habían tenido una charla unos días antes y el padre la amenazó y ella por temor no dijo nada, hasta que no aguantó más… -Y ella, ¿Está bien? –En un centro psquiátrico –y… ¿el padre y el hijo? –Te cuento Ana, ellos se escaparon y se fueron lejos, o eso era lo que nosotros pensábamos, luego de ese hecho al no verlos devuelta el pueblo se calmó pero estas dos personas digamos que se “expandieron” y se fueron a otro lugar, donde ocurrió básicamente lo mismo, lo curioso era que Antonio se cambiaba el nombre, ocurrió más de 3 veces luego del primer asesinato, las autoridades no sabían que hacer, nunca encontraban a estos asesinos, siempre salían con la suya, hasta que un día en el año 1992 Lucas Ruth estaba al mando de toda la comisaria de San Jacinto y volvió a ocurrir el mismo episodio, pero esta vez vino un padre diciendo que habían asesinado a su hija pero que uno de los asesinos había caído mal y precisaba ayuda, Lucas fue hasta el lugar de los hechos, vio al asesino tirado en el piso y lo llevó al hospital a que se recupere, luego de eso Mareth se ha quedado detrás de las rejas, pero su hijo logró escapar, ahora está suelto. Lo único que sabemos de él es que se cambió el nombre para José Dalessandro y no está cerca… A Ana le dio un escalofrío, volvió a sentir temor, el señor había dicho el nombre de su enamorado, ¿un asesino? No podía creer, pero no quiso decir nada al respecto así que le dijo una última cosa –Em ¿me puedes aclarar una última duda? –Cómo no señorita –¿Por qué asesina así “Antonio”? –Desde chico tuvo problemas familiares, tiene problemas psicológicos, entró varias veces al psiquiátrico pero siempre se fue, lo hace sin pensar digamos, sin argumentos, es su necesidad. Cualquier otra información o algo de la persona ¡puedes venir a planteármela! –Está bien Oficial, me voy ya es muy tarde, gracias por todo –Un placer Ana, mucho gusto.
            Ana se retiró de la comisaría y con pasos lentos y analizando todo lo del momento se fue caminando hasta llegar al motel, al llegar José estaba parado en la puerta, mirándola fijamente con unas expresiones dando a entender de odio, de desprecio, Ana se acercó y le preguntó si estaba bien, por lo cual él le contesto -¿Por qué estuviste en la comisaría? ¿Por qué te fuiste? ¿Qué me ocultas Ana? Agarra tus cosas que nos iremos de aquí, vamos a una casa que conseguí. Ana con temor fue a buscar sus cosas, se esperaba lo peor, ¿La muerte la venía a buscar ahora a ella?

4ta Parte: Ciega de Amor


Luego de recorrer varios kilómetros llegaron a un pequeño pueblo llamado San Jacinto, decidieron quedarse allí durante algunos días en un motel del lugar. Luego de anotarse en la recepción José se retiró de la sala rápidamente, sin razón alguna Ana no entendía, José estaba muy raro últimamente pero como siempre ella no prestó mucha atención, firmó un papel de ingreso que la chica del mostrador le entregó con una fina pluma que decía “dieinseconds” le agradeció y juntando los bolsos que había dejado en un sillón tomó rumbo a su habitación, número 532.
            -José ¿Estás bien?- Preguntó Ana, no lo veía bien, estaba pálido –Si, solo me duele un poco la cabezaPero… ¿Por qué corriste? ¿Por qué no te quisiste bajar del coche hoy? ¿Me estás ocultando algo?- De su boca salían muchas preguntas, pero no conseguía las respuestas – ¿Ana, qué te pasa a ti? ¿Desconfías de lo que hago? No te preocupes, estoy bien, ahora déjame descansar, no me hables en todo el día preciso pensar. Ana no creía en sus palabras, lo veía raro, desde que lo conoció nunca le había levantado la voz, nunca le había hablado así, pero no tenía más remedio así que lo dejó descansar.
            Se hizo de noche y Ana caminaba sin rumbo por las calles de ese viejo pueblo, decidió ir a la pequeña plaza del lugar. Al llegar se encontró con una escultura muy grande de un hombre de traje con un pequeño pergamino en su mano derecha, tenía una pequeña descripción al lado que decía: “En honor a Lucas Ruth por traer paz a este pueblo y a muchos más, por terminar con los asesinatos de la familia Vanfilgh, Mareth y Antonio…” Ana se detuvo, ese apellido le parecía familiar, esos nombres… “Ana María,su verdadero nombre es Antonio Machado Vanfilgh, hijo de Mareth Vanfilgh el que ahora anda detrás de las rejas, preso por sus delitos” esa frase, ¿De dónde la había sacado? Le sonaba mucho en su cabeza, mucho… -¡MADRE! Dijo en voz alta al acordarse que esas palabras se las había dicho su madre, el día que José fue a comer a su casa. No entendía muy bien, tenía que saber más del tema, ¿y si sus padres no se habían equivocado? ¿Si decían la verdad? A Ana le dio un escalofrío y sentía intriga  y temor sobre la situación, decidió ir a la pequeña comisaría del lugar, capaz que allí le podrían contar algo más de la historia…
            -Em… ¿Hola? ¿Hay alguien? Preciso alguna información, por favor ¿alguien está? –Buenas Noches señorita, ¿qué hace a estas horas de la noche por aquí? –Em… solo quería saber alguna información sobre la historia de esa escultura que está en la plaza, vea que no soy de aquí y solo quería saber algo ¿Usted me podrá decir? –Pues claro señorita, ¿Qué quiere saber? –Quiénes son esas personas, qué les ocurrió y pues… en dónde andan, ¿detrás de las rejas? ¿Han Fallecido? –Señorita, veo que tienes mucha intriga sobre lo que ha pasado, pues ven siéntate en ese sillón azul que ves ahí a la derecha de esa puerta, ponte cómoda y yo iré a buscar café y con gusto te contaré la historia, espérame ahí sentada, ya vendré y te contaré. Ah, antes que me olvide… Mi nombre es Manuel Ruth, mucho gusto…

jueves, 25 de octubre de 2012

3ra parte: Ciega de Amor


         Antonio ha tenido más de 5 esposas y a cada una le ocurrió un triste final, la muerte- Pero madre ¿Qué dices? Estás totalmente equivocada – No Ana, déjame terminar. Hace no mucho él se encontraba en la misma celda que su padre, pero bueno ves como es nuestra alcaldesa, lo liberaron por no tener lugar. Ha estado en varios centros psiquiátricos, asesina sin motivos, de formas muy macabras, pero solo a sus enamoradas, ¿Me sigues? – mmm, si… - Bien, él no sabe lo que es amar, te está mostrando alguien que no es, aléjate cuanto antes de él, no quiero que lo vuelvas a ver. Es por tu bien Ana, no quiero que termines con el mismo final que las pobres chicas... – Sin más palabras los padres de Ana se levantaron y abandonaron la sala, dejándola sola, pensando y analizando todo lo que le habían dicho.
            17 de diciembre: Ana decide ver a José y contarle lo sucedido con sus padres – Me he quedado sin palabras, ese no soy yo, se han equivocado – Yo les he dicho pero ellos están seguros de lo que dicen, no me dejan verte más, no quieren ni que me acerque a ti, pero siento algo que me dice que venga hacia ti, que te vuelva a ver, que te vuelva a hablar, no voy a poder seguir si no te tengo a mi lado. José escapémonos y vayámonos lejos de este pueblo, solo tu y yo –Está bien, mañana alrededor de las 5 de la mañana acércate a la plaza, yo estaré en una esquina con un auto color gris, que nadie se entere. Te aprecio mucho Ana, eres muy bella – Se despidieron y ella ciega de amor fue a preparar todo antes de irse. Se acercaba la hora y estaba muy nerviosa, el corazón le latía mucho más rápido, o al menos eso sentía ella, sudaba, algo le corría por el cuerpo, ella no sabía muy bien que era pero todo su cuerpo estaba raro, ya eran las cuatro de la mañana y a ella le faltaba arreglar unas pequeñas cosas, agarró un saco de hilo, se dirigió a la habitación de los padres, les dio un beso en la mejilla a los dos y en la mesa de luz dejó una carta que decía “Queridos Madre y Padre…”
            18 de Diciembre: Ana y José emprenden viaje hacia ningún lado en especial, lo único que sabían era que iban a alejarse de aquel pueblo cuanto antes. Ya estaba por salir el sol, al mirar por la ventana se veía el rocío del pasto, se veía el alba, eran las 7:30 de la mañana, habían viajado casi cuatro horas sin comer nada ni dormir, así que decidieron bajarse en un parador a comer algo y reponer sus fuerzas, José le dijo que fuera ella a comprar algo porque él no podía bajar, ella no entendía el por qué pero de todas formas tenía apetito así que se bajó del auto y fue a comprar. Al ingresar vio una pared llena de papeles impresos pegados que decían “Se Busca” “Perdido” “Urgente” y en uno de los papeles se encontraba la cara de José pero lo único diferente era el nombre “Pedro Almenares” eran muy parecidos, pero bueno no le prestó importancia y fue directo a las media lunas, al regresar al auto le entregó una media luna con un café cortado en la mano y le dijo –Toma y bebe José así en unas horas estaremos bien, y así buscaremos un lugar en donde quedarnos por un tiempo.

miércoles, 24 de octubre de 2012

2da parte: Ciega de Amor


            20 de Agosto: Ana y José se encuentran camino a la casa de Ana, esos días luego del baile Ana no paró de pensar en ese día tan bello y con esa persona -Esperé este momento mucho tiempo ¿sabías? le dijo mirándola fijamente a los ojos  -Siento en ti lo que nunca pensé sentir- Ana quedó sin palabras, la primera acción que se le vino a la cabeza fue abrazar a José y acto seguido posar sus labios en los de él –Te quiero José, te quiero como nadie- le dijo…         
            Luego de ese día Ana y José se vieron todos los días, pasaban el mayor tiempo juntos, no se separaban nunca, Ana sintió amor de verdad, su primer amor. Era decir José y ver la cara de Ana sonrojarse y soltar una bella sonrisa mostrando sus parejos y hermosos dientes. Sintió que quería algo serio con Dalessandro así que lo pensó muchas veces antes de hablarlo, pasaron días hasta que…
27 de Noviembre:  -José, te he tomado mucho aprecio, realmente te quiero y te necesito a mi lado, quiero que formes parte de mi vida, sé que no tendría que haber dicho estas palabras, pero es lo que siento y no lo puedo ocultar – Está bien Ana María, todo lleva su tiempo pero creo que estamos listos para dar el siguiente paso, comprometernos- a José le temblaban las piernas y lentamente le corría una gota de sudor por la frente, por el otro lado Ana se sentía la mujer más feliz de todas, sentía que era el hombre indicado para formar parte de su vida y engendrar a sus futuros hijos –Em… ¿José? – ¿Que ha pasado Ana? – Preciso el si de mis padres sobre nuestra relación, ven mañana cerca de las ocho de la noche a casa, cenaremos todos juntos –Está bien, me tendré que ir ya es muy tarde y tu Ana tienes que descansar, te acompaño hasta tu casa- caminaron hasta llegar a la casa y con un abrazo muy tierno se retiró del lugar.
            28 de noviembre: se acerca la hora y Ana y su madre preparan toda la cena. Se sienten unos pequeños golpes en la puerta, era José, Ana abre la puerta y lo saluda, fue verlo a los ojos y recordar el día en que se conocieron, recordar esa primer mirada, recordarse, tenía puesto un esmoquin negro, con una corbata de un color bordo, sus ojos verdes la miraban fijamente, su pelo estaba alborotado, se veía contento –Pasa, siéntete como si fuera la tuya –gracias, siempre fuiste muy amable conmigo- todo venía muy bien hasta la hora de cenar, José se encontró cara a cara con los padres de su enamorada, el mantuvo la sonrisa hasta que notó que las caras de los padres se tornaban tensas, el aire estaba tenso, fue muy incómodo comer. Los padres no le quitaban la mirada de encima, luego de un rato sus caras no notaban una expresión de agrado, sino todo lo contario, no solo de desagrado, sino de preocupación y miedo, no hubo ni una sola iniciativa de charla. Al terminar de comer José se retiró y los padres llamaron a Ana a sentarse en la sala de estar. –Hija tenemos que hablar de José –Si madre, ¿Qué ha pasado? Ese hombre que has conocido, José como te dijo que se llamaba realmente no es quien crees que es, es otra persona, Ana te tenemos que contar esto. – Madre no me asustes, si José no es José ¿Quién es? –Ana María, él tiene una larga, triste y macabra historia en este pueblo, su verdadero nombre es Antonio Machado Vanfilgh, si como lo escuchas, hijo de Mareth Vanfilgh el que ahora anda detrás de las rejas, preso por sus delitos. 

Ciega de Amor

Durante hoy martes 23/10/12 hasta el sábado 27/10 iré publicando partes de una historia creada con mis propias manos, creada por esta mente que pocas veces utilizo, y bueno, acá está:

Esto ocurrió en Maldonado un 21 de Diciembre de 1993… Ana María Da Rosa era una linda señorita, hija de una de las familias más ricas y queridas del pueblo. Se consideraba callada y tímida hasta ese día que marcó verdaderamente toda su vida…
            “SECUNDARIA ALEMANA anuncia su primer encuentro de estudiantes del mismo, el tan esperado baile de graduación donde tendrá lugar el próximo 13 de Agosto en el gimnasio alemán, te esperamos… Director Juan Manuel Berrutti” Esto fue lo que leyó Ana al despertarse e ir al buzón de mensajes de su casa, anonadada se lo muestra a su madre y la misma le dice -¿Irás? –Madre ya sabes que a mi no me gustan ese tipo de fiestas – ¡Pero es tu graduación! –Bueno madre iré, pero… ¿Qué me pondré? –tranquila hija de eso nos encargaremos mañana…
            13 de Agosto: Ana con un poquito de nervios al concurrir a su primer baile se prepara y la llevan hasta el lugar, estaba muy nerviosa pero al comenzar el baile se empezó a relajar ya disfrutar del mismo junto a algunas compañeras del año. Estaba muy alegre bailando cuando una persona la sorprende de atrás y le dice -¿Me permites esta pieza señorita? Ella se sonrojó mucho, miró a sus compañeras y ellas con simples expresiones le dieron a entender que fuera a bailar con esa misteriosa persona, se dio vuelta y acepto, la cara de ese hombre era desconocida, nunca antes la había visto pero ella sabía que había mucha gente en esa institución y capaz era de alguna otra clase. Pusieron un lento y Ana se puso a bailar con este hombre, lo miró a los ojos y una sensación rara le vino al cuerpo –estoy enamorada- pensó y su cara se fue relajando, sentía que esa persona la conocía hace mucho tiempo y demasiado, con una sonrisa de oreja a oreja le preguntó – ¿Me dices tu nombre? –José Dalessandro, Ana eres… ¿No? – ¡Si! ¿Nos conocemos? –ti, te nombran, de ahí se tu nombre, eres muy bella –Em… tu igual José, eres muy buenmozo, nunca había visto a alguien como tu- a Ana se le escapó lo último y volvió a sonrojarse y a largar una risa nerviosa –Muchas Gracias Ana, lamento decirte que me tendré que ir, algún día nos volveremos a encontrar, te lo aseguro- Le dio un beso en la mejilla y se retiró del lugar.
            Ana vuelve con las amigas a bailar y al rato se retiran y se van cada una a su casa a descansar…