expr:class='"loading" + data:blog.mobileClass'>

miércoles, 24 de octubre de 2012

2da parte: Ciega de Amor


            20 de Agosto: Ana y José se encuentran camino a la casa de Ana, esos días luego del baile Ana no paró de pensar en ese día tan bello y con esa persona -Esperé este momento mucho tiempo ¿sabías? le dijo mirándola fijamente a los ojos  -Siento en ti lo que nunca pensé sentir- Ana quedó sin palabras, la primera acción que se le vino a la cabeza fue abrazar a José y acto seguido posar sus labios en los de él –Te quiero José, te quiero como nadie- le dijo…         
            Luego de ese día Ana y José se vieron todos los días, pasaban el mayor tiempo juntos, no se separaban nunca, Ana sintió amor de verdad, su primer amor. Era decir José y ver la cara de Ana sonrojarse y soltar una bella sonrisa mostrando sus parejos y hermosos dientes. Sintió que quería algo serio con Dalessandro así que lo pensó muchas veces antes de hablarlo, pasaron días hasta que…
27 de Noviembre:  -José, te he tomado mucho aprecio, realmente te quiero y te necesito a mi lado, quiero que formes parte de mi vida, sé que no tendría que haber dicho estas palabras, pero es lo que siento y no lo puedo ocultar – Está bien Ana María, todo lleva su tiempo pero creo que estamos listos para dar el siguiente paso, comprometernos- a José le temblaban las piernas y lentamente le corría una gota de sudor por la frente, por el otro lado Ana se sentía la mujer más feliz de todas, sentía que era el hombre indicado para formar parte de su vida y engendrar a sus futuros hijos –Em… ¿José? – ¿Que ha pasado Ana? – Preciso el si de mis padres sobre nuestra relación, ven mañana cerca de las ocho de la noche a casa, cenaremos todos juntos –Está bien, me tendré que ir ya es muy tarde y tu Ana tienes que descansar, te acompaño hasta tu casa- caminaron hasta llegar a la casa y con un abrazo muy tierno se retiró del lugar.
            28 de noviembre: se acerca la hora y Ana y su madre preparan toda la cena. Se sienten unos pequeños golpes en la puerta, era José, Ana abre la puerta y lo saluda, fue verlo a los ojos y recordar el día en que se conocieron, recordar esa primer mirada, recordarse, tenía puesto un esmoquin negro, con una corbata de un color bordo, sus ojos verdes la miraban fijamente, su pelo estaba alborotado, se veía contento –Pasa, siéntete como si fuera la tuya –gracias, siempre fuiste muy amable conmigo- todo venía muy bien hasta la hora de cenar, José se encontró cara a cara con los padres de su enamorada, el mantuvo la sonrisa hasta que notó que las caras de los padres se tornaban tensas, el aire estaba tenso, fue muy incómodo comer. Los padres no le quitaban la mirada de encima, luego de un rato sus caras no notaban una expresión de agrado, sino todo lo contario, no solo de desagrado, sino de preocupación y miedo, no hubo ni una sola iniciativa de charla. Al terminar de comer José se retiró y los padres llamaron a Ana a sentarse en la sala de estar. –Hija tenemos que hablar de José –Si madre, ¿Qué ha pasado? Ese hombre que has conocido, José como te dijo que se llamaba realmente no es quien crees que es, es otra persona, Ana te tenemos que contar esto. – Madre no me asustes, si José no es José ¿Quién es? –Ana María, él tiene una larga, triste y macabra historia en este pueblo, su verdadero nombre es Antonio Machado Vanfilgh, si como lo escuchas, hijo de Mareth Vanfilgh el que ahora anda detrás de las rejas, preso por sus delitos. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario