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miércoles, 24 de octubre de 2012

Ciega de Amor

Durante hoy martes 23/10/12 hasta el sábado 27/10 iré publicando partes de una historia creada con mis propias manos, creada por esta mente que pocas veces utilizo, y bueno, acá está:

Esto ocurrió en Maldonado un 21 de Diciembre de 1993… Ana María Da Rosa era una linda señorita, hija de una de las familias más ricas y queridas del pueblo. Se consideraba callada y tímida hasta ese día que marcó verdaderamente toda su vida…
            “SECUNDARIA ALEMANA anuncia su primer encuentro de estudiantes del mismo, el tan esperado baile de graduación donde tendrá lugar el próximo 13 de Agosto en el gimnasio alemán, te esperamos… Director Juan Manuel Berrutti” Esto fue lo que leyó Ana al despertarse e ir al buzón de mensajes de su casa, anonadada se lo muestra a su madre y la misma le dice -¿Irás? –Madre ya sabes que a mi no me gustan ese tipo de fiestas – ¡Pero es tu graduación! –Bueno madre iré, pero… ¿Qué me pondré? –tranquila hija de eso nos encargaremos mañana…
            13 de Agosto: Ana con un poquito de nervios al concurrir a su primer baile se prepara y la llevan hasta el lugar, estaba muy nerviosa pero al comenzar el baile se empezó a relajar ya disfrutar del mismo junto a algunas compañeras del año. Estaba muy alegre bailando cuando una persona la sorprende de atrás y le dice -¿Me permites esta pieza señorita? Ella se sonrojó mucho, miró a sus compañeras y ellas con simples expresiones le dieron a entender que fuera a bailar con esa misteriosa persona, se dio vuelta y acepto, la cara de ese hombre era desconocida, nunca antes la había visto pero ella sabía que había mucha gente en esa institución y capaz era de alguna otra clase. Pusieron un lento y Ana se puso a bailar con este hombre, lo miró a los ojos y una sensación rara le vino al cuerpo –estoy enamorada- pensó y su cara se fue relajando, sentía que esa persona la conocía hace mucho tiempo y demasiado, con una sonrisa de oreja a oreja le preguntó – ¿Me dices tu nombre? –José Dalessandro, Ana eres… ¿No? – ¡Si! ¿Nos conocemos? –ti, te nombran, de ahí se tu nombre, eres muy bella –Em… tu igual José, eres muy buenmozo, nunca había visto a alguien como tu- a Ana se le escapó lo último y volvió a sonrojarse y a largar una risa nerviosa –Muchas Gracias Ana, lamento decirte que me tendré que ir, algún día nos volveremos a encontrar, te lo aseguro- Le dio un beso en la mejilla y se retiró del lugar.
            Ana vuelve con las amigas a bailar y al rato se retiran y se van cada una a su casa a descansar…

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