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viernes, 26 de octubre de 2012

5ta Parte: Ciega de Amor


Manuel regresó con una carpeta negra que tenía muchas fechas en el dorso, se sentó y la miró fijamente esperando a que Ana dijera algo.
            -Ana María, el gusto es mío- le contestó mostrando una sonrisa nerviosa –Bueno, comencemos porque es media larga la historia pero voy a tratar de ser breve; En 1990 empezó todo, en Maldonado para ser más precisos, un 14 de Agosto llegó a la comisaria una mujer, derramaba muchas lágrimas. Con una expresión de miedo fijó la mirada en un policía, Lucas Ruth el hombre de la escultura para ser más preciso, apenas podía hablar pero hizo un esfuerzo y le dijo “La mató” Lucas no le pudo preguntar nada antes, había quedado poseído con la triste mirada de la mujer, al reaccionar le dijo –Señorita, ¿Qué ha pasado? ¿Quién ha matado a quien? Sea coherente, cálmese y tome asiento que le vamos a tomar todo lo que va a decir. Ahora cuénteme- -Antonio ha pasado, el futuro marido de mi hija, la mató, ¡la mató! –Y usted cuándo se enteró de esto, el cuerpo ¿En dónde está? Pediré que mis compañeros acudan al lugar a retirar el cuerpo –Todo esto pasó hace poco, no más de dos horas quizás oficial, Antonio desapareció, huyó del lugar y nadie lo vio, haga algo oficial, el cuerpo ya lo retiraron -¿Pero usted sabe que fue él? ¿Tiene pruebas? –Mire esto- La señora le entrega una carta escrita por su hija… “Madre, tengo miedo, estoy asustada, Antonio no sé que le pasa y me está gritando y amenazó con lastimarme si decía algo, espero que llegue la carta, estoy nerviosa, te quiero mucho madre nunca te olvides, realmente tengo miedo…” -Y de ahí Ana no se pudo llegar a leer más, estaba todo borroso, en la carta a la derecha habían manchas de sangre, era todo muy raro nadie entendía el por qué, hasta que una semana después a la madre de esta pobre mujer le llega una carta que decía “Acusaste a mi hijo, te dije que no te convenía llegar a este punto, pero lo hiciste… ahora cuídate Doña Martínez, cuando menos te lo esperes… pagarás” atrás de lo escrito tenía una firma “MarethV” era el padre del hombre que había asesinado a la chica –Pero… ¿por qué le dijo “te dije que no te convenía”? ah, nos enteramos mucho después que ellos habían tenido una charla unos días antes y el padre la amenazó y ella por temor no dijo nada, hasta que no aguantó más… -Y ella, ¿Está bien? –En un centro psquiátrico –y… ¿el padre y el hijo? –Te cuento Ana, ellos se escaparon y se fueron lejos, o eso era lo que nosotros pensábamos, luego de ese hecho al no verlos devuelta el pueblo se calmó pero estas dos personas digamos que se “expandieron” y se fueron a otro lugar, donde ocurrió básicamente lo mismo, lo curioso era que Antonio se cambiaba el nombre, ocurrió más de 3 veces luego del primer asesinato, las autoridades no sabían que hacer, nunca encontraban a estos asesinos, siempre salían con la suya, hasta que un día en el año 1992 Lucas Ruth estaba al mando de toda la comisaria de San Jacinto y volvió a ocurrir el mismo episodio, pero esta vez vino un padre diciendo que habían asesinado a su hija pero que uno de los asesinos había caído mal y precisaba ayuda, Lucas fue hasta el lugar de los hechos, vio al asesino tirado en el piso y lo llevó al hospital a que se recupere, luego de eso Mareth se ha quedado detrás de las rejas, pero su hijo logró escapar, ahora está suelto. Lo único que sabemos de él es que se cambió el nombre para José Dalessandro y no está cerca… A Ana le dio un escalofrío, volvió a sentir temor, el señor había dicho el nombre de su enamorado, ¿un asesino? No podía creer, pero no quiso decir nada al respecto así que le dijo una última cosa –Em ¿me puedes aclarar una última duda? –Cómo no señorita –¿Por qué asesina así “Antonio”? –Desde chico tuvo problemas familiares, tiene problemas psicológicos, entró varias veces al psiquiátrico pero siempre se fue, lo hace sin pensar digamos, sin argumentos, es su necesidad. Cualquier otra información o algo de la persona ¡puedes venir a planteármela! –Está bien Oficial, me voy ya es muy tarde, gracias por todo –Un placer Ana, mucho gusto.
            Ana se retiró de la comisaría y con pasos lentos y analizando todo lo del momento se fue caminando hasta llegar al motel, al llegar José estaba parado en la puerta, mirándola fijamente con unas expresiones dando a entender de odio, de desprecio, Ana se acercó y le preguntó si estaba bien, por lo cual él le contesto -¿Por qué estuviste en la comisaría? ¿Por qué te fuiste? ¿Qué me ocultas Ana? Agarra tus cosas que nos iremos de aquí, vamos a una casa que conseguí. Ana con temor fue a buscar sus cosas, se esperaba lo peor, ¿La muerte la venía a buscar ahora a ella?

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