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viernes, 25 de enero de 2013

8va parte: Ciega de amor


21 de diciembre: Era el tercer día de búsqueda y los padres no conseguían el paradero de su hija, su madre no entendía por qué Ana tomó esa decisión, no entendía por qué no los escucho cuando quisieron advertirle. Policías de la ciudad buscaban incansablemente pero no conseguían nada. Verónica, madre de Ana no se movía del sillón que se encontraba al lado del teléfono, estaba segura de que la iban a encontrar. En ese momento empieza a sonar el teléfono, Verónica atiende: -Si ¿Quién habla? –Juan, encargado de la jefatura… precisamos que se venga hasta aquí, podemos encontrarla - Verónica agradecida corta el teléfono y se dirige a la puerta  -Vamos Carlos, hoy vamos a ver a Ana
            10:30 am: Al llegar a la jefatura Juan los recibió e hizo que se dirigieran al final de un pasillo del lugar, se encontraba un cuarto. –Pasen por aquí- dijo abriendo la puerta de ese cuarto y señalando dos sillas, ellos se sentaron. –Qué pasa con Ana, ¿qué tienen para decirnos? –Señora hablamos con varios policías de la zona y no encontramos nada, quisimos irnos más lejos pero no sabíamos a dónde ir, así que viendo el expediente avisamos de esto a la comisaría de San Jacinto, el último lugar donde ocurrió el último asesinato. Según Lucas Ruth, comisario de esa zona nos comentó que días atrás una joven señorita pisó la comisaría y preguntó por Antonio y su padre, nos dijo que le había dicho que su nombre era  Ana. “No era del pueblo eso lo recuerdo y quiso saber detalle por detalle lo ocurrido con ellos” esto fue lo que nos dijo también, intentamos averiguar si estaban alojados allí así que fuimos al Motel de San Jacinto a averiguar, hablamos con la recepcionista y nos comentó que también días atrás una mujer y un hombre pagaron para quedarse unos días allí pero se fueron al otro día, sin avisar. Le pedimos que nos mostrara el papel de ingreso y al leer los nombres estaba escrito el nombre de su hija y el de “José Dalessandro” nombre falso que se puso Antonio. No nos supo decir nada más, pensamos que Antonio está al tanto de todo esto y se la llevo a otro lugar pero no sabemos dónde, solo sabemos del paradero de la casa de la familia de la madre de Antonio,  informaciones de otros policías nos dan a entender que está abandonada pero precisamos que nos muestre esa carta que nos dijo que su hija les había dejado, podemos obtener información –Tome aquí tiene oficial- Verónica le entrega la carta –Vamos a ver que dice… “Queridos Madre y Padre: sé que esto no les va a gustar para nada pero se están equivocando de persona con José, si no lo aceptan me iré con él, no pueden decir eso de una persona la cual no conocen pero está bien, sé que me quieren proteger porque todavía soy su niña pero crecí. Me iré con José a una bella casa lejos de aquí, en unos días los llamaré y vendrán, se darán cuenta que se equivocan de persona. Los quiero mucho, su hija. ” Señor y señora, ¿Nos quieren acompañar? Hoy van a ver a su hija…
            13:30 pm: Ana no podía creer lo que estaba pasando, en el piso se encontraba un paño o algo parecido, no le importaba lo que fuese ella solo lo agarró y lo apoyó en su mejilla, para frenar el corte o lo que fuese. No sabía qué hacer, no veía venir a Antonio con buenas intenciones, el corazón le latía muy fuerte, no tenía esperanzas. Se sentían los pasos de Antonio llegando a ese cuarto, la puerta hizo un ruido desagradable para los oídos y al abrirse la puerta la cara de Antonio se asomó junto al bidón que llevaba en su mano derecha. –Antonio que haces, sea cual sea tu intención detente, piensa en todo lo que estuvimos juntos, piensa en todo lo que te quiero, no te dejes llevar por las demás personas –Me estuviste espiando ¿No? Ay Ana querida… -¿Puedes escuchar lo que digo José? – ¡Qué no me digas José! Yo no soy José, yo no me llamo José, él no existe, yo soy... –Ni tú sabes quién eres, para mi tú no eres Antonio, tu eres José, ese lindo muchacho que me invitó a bailar en la fiesta, frena con todo esto por favor. Tú no quieres volver a la cárcel. –Si te dejo en libertad, ¿Cómo sé que no le dirás a nadie lo sucedido? Es más, desapareciste por varios días, tus padres ya deben de haber avisado a la policía, ya deben saber quién soy en verdad, no me arriesgaría a volver a ese lugar. –Entonces dices que prefieres matarme antes que todo, tú estás demente. ¿No prefieres entregarte y volver al centro dónde te atendían y te cuidaban antes de volver a asesinar e irte a la cárcel? –Ese lugar es para gente que no está cuerda, te tratan como un “loco” -¿Acaso te parece que una persona que mata a la gente es cuerda? Por favor, date cuenta que te estás haciendo mal, por favor date cuenta, -Ves tu eres otra, tú eres la que no entiendes Ana, no entiendes todo lo que paso yo realmente TÚ no lo entiendes- Antonio destapó el bidón y comenzó a vaciar el contenido en ese cuarto, era Nafta. –Oh, no no  quédate quieto, estás completamente loco. –Ya es tarde Ana, nos volveremos a encontrar algún día- Antonio buscó algo en su bolsillo para comenzar el fuego, Ana en ese momento miró su otro bolsillo, se encontraba el brillante cuchillo, con un movimiento bastante rápido abrazó a Antonio y el desorbitado la lanzó para atrás, consiguió lo que quería sin que él se diera cuenta, ahora era hora de empezar a planear algo sumamente rápido para escapar. La puerta estaba abierta así que eso le servía, la gran desventaja era que Antonio encontró la caja de fósforos y comenzó a encender uno. Con las pocas fuerzas que le quedaban, Ana volvió a levantarse y en ese momento volvió a repetir lo que antes había hecho, solo que en ese acto aunque ella no estuviera segura del todo apuñaló a Antonio, pero antes de eso le susurró al oído, que nos volvamos a ver. Salió lo más rápido que pudo del lugar y vio como de a poco se incendiaba el cuarto, al girar la cabeza se encontró con la mirada de su madre, corriendo hacia ella. Sin pensar la abrazó y al volver a fijar la mirada vio a su padre, los abrazó y les dijo: “Perdón” Atrás venían 4 policías. Ana corrió hacia ellos, les agradeció y luego les pidió que sacaran a Antonio del cuarto, el fuego no le había llegado del todo.
            23 de diciembre: Ana se encontraba en su casa, decidió ir a la jefatura de Maldonado. Al llegar preguntó por Antonio, éste se encontraba en el hospital. En ese momento el policía le dice: -Señorita, ¿Van a presentar cargos? –No oficial, ¿le puedo pedir algo? –Cómo no Ana –Cuando se recupere Antonio que no vuelva a la cárcel, llévenlo al mejor centro de Maldonado, los gastos los pago yo, pero no vuelvan a repetir pasos, haga lo que digo oficial, usted acuérdese, y gracias por todo, que nos volvamos a ver…
Final de la primera temporada 

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